Bienvenida Presidente

Antonio Díaz Córdoba

Un nuevo escenario provocado por una crisis sanitaria sin precedentes que planteaba muchas incógnitas y pocas respuestas y una realidad preocupante y en clave internacional que ha tenido repercusión directa, y en muchos casos dramática, sobre nuestra economía y nuestras empresas. Este año 2020, más que nunca, hemos apostado por la unidad de acción, la responsabilidad, el compromiso y la cooperación.

Y digo esto porque desde el minuto uno nos sumamos al trabajo desarrollado por CEOE, CEPYME y CEA, siempre velando por la salud y la seguridad de las personas pero sin perder de vista el papel fundamental de la empresa para afrontar como país una nueva estrategia provocada por la pandemia del COVID-19. Y en el ámbito local y provincial, y en colaboración con el Ayuntamiento y la Diputación de Córdoba, hemos sido participes de un Plan de Choque y un Juntos por Córdoba con el enfoque de la concertación social como el mejor aliado.

Con el objetivo de retomar la actividad ordinaria de una forma segura, gradual y escalona para evitar más impactos en la actividad económica, nos hemos ido adaptando a esta nueva realidad. La pandemia provocada por el COVID-19 y sus implicaciones a nivel sanitario, económico y social han requerido de medidas extraordinarias en el corto y medio plazo. Desde nuestro punto de vista, siempre hemos intentado preservar la actividad empresarial y evitar daños irreversibles en las empresas y en el empleo.

Durante este tiempo ha sido importante agilizar la llegada de liquidez a las empresas que han sufrido una reducción de los ingresos por la falta de actividad y han tenido que seguir afrontando gran parte de sus costes. Destacaría por su eficacia la iniciativa puesta en marcha por GARÁNTIA en Andalucía, que ha permitido avalar operaciones financieras a pymes y autónomos. Asimismo, las medidas excepcionales en materia laboral también han sido imprescindibles para adecuar la plantilla de las empresas a la paulatina recuperación de la actividad.

2020 ha supuesto un punto de inflexión en muchas cuestiones pero, hoy más que nunca, la innovación y lo que ella implica debe presidir la reactivación económica y la actividad empresarial. En la economía del conocimiento, la I+D+i resultan esenciales para volver a las cuotas de bienestar que todos deseamos.

Por otra parte, la transformación digital y la adaptación de las empresas a ella ha dado un paso de gigante. Potenciar la economía a través de nuevos sectores estratégicos, avanzando hacia empresas tecnológicas y de investigación es una prioridad. Resulta evidente la inseparable relación existente entre la capacidad de innovación de una empresa y su competitividad.